Skip to content

Desde el año 2007 tengo el honor de ser presidenta y representante legal de la Corporación de Ayuda al Niño con Artritis Crónica Juvenil (ANACROJ) en Chile, una labor que me ha permitido acompañar y apoyar a niños, niñas y sus familias, y también crecer tanto a nivel personal como profesional.

Mi camino con Alianza Latina comenzó a los 50 años y tuve la dicha de conocer a personas extraordinarias del tercer sector. Fue también en Alianza Latina donde conocí a Merula, una mujer admirable, y a su hija, con quienes descubrí muchas afinidades, entre ellas la pasión por luchar por causas significativas.

Mi trayectoria en Alianza Latina ha sido profundamente enriquecedor. He aprendido tanto de las capacitaciones como de cada miembro que forma parte de esta comunidad. Las amistades construidas aquí, a pesar de las distancias geográficas, se sineten cercanas y significativas.

Creo firmemente que, para hacer un buen trabajo social, es esencial mantenerse en constante formación. Esa es la manera de multiplicar nuestro impacto y de preparar el camino para las nuevas generaciones. Hoy estamos en una momento en el que debemos reflexionar sobre el legado que dejaremos. Es nuestra responsabilidad asegurarnos de que la llama de ayudar no se apague, sino que continúe encendida en otros corazones.

Volver arriba